martes, 24 de septiembre de 2013

¡QUÉ BONITO ES HABLAR DE SOCIOSANITARIO!

Dentro de unas semanas se celebrará en Barcelona un Congreso que tratará sobre coordinación sociosanitaria.  No pienso perdérmelo ya que considero que éste es uno de los asuntos que más influirá en el devenir del sector geroasistencial.  Me apetece mucho escuchar a profesionales y a quiénes nos expliquen proyectos internacionales. Supongo que tendré que escuchar también a algún político pero, me sacrificaré.

La pregunta clave a debatir es, cuándo deja una persona de ser un paciente para convertirse en una necesitada de cuidados.  Si partimos de la base de que el derecho a recibir atención médica es diferente del de atención a la dependencia (que lo es) añadimos el toque jurídico.  Y si consideramos los costes que supone la atención hospitalaria, la de una residencia geriátrica, la ayuda a domicilio y el cuidado familiar, añadimos el toque económico.

Llevamos más de treinta años diciendo que, si se lleva a cabo una correcta coordinación sociosanitaria las personas estarán  mejor atendidas y "el sistema" podrá funcionar de forma más eficaz y eficiente (o sea bueno, bonito, y lo más barato posible).

En estos treinta años lo hemos dicho en activa, pasiva y perifrástico, lo hemos escrito, diseñado, discutido, implementado como proyecto piloto, como plan y, en algunos casos se han obtenido resultados parciales.  Pero, parece que todavía no hemos sido capaces de encontrar la clave.

Cuando se aprobó la Ley de Dependencia, algunos optimistas patológicos dijeron que un aspecto que recogía el texto era la coordinación sociosanitaria.  No era cierto.  Es más, el único punto de la Ley donde se menciona "lo sociosanitario" es en un artículo, el 11, en el que especifica qué pueden hacer las comunidades autónomas dentro del sistema de la dependencia. Dentro de la lista, la letra c dice:  Establecer los procedimientos de coordinación sociosanitaria, creando, en su caso, los órganos de coordinación que procedan para garantizar una efectiva atención).

O sea, que entre poco y nada.

A mí se me antoja que esto de "lo sociosanitario" se toma como algo para hablar, discutir, consensuar, redactar proyectos y planes, más que algo para "hacer".

En los últimos meses he leído:

En Julio:  La ministra Ana Mato, agradece a un grupo de expertos la redacción de un documento que propone “articular y poner en funcionamiento una auténtica atención sociosanitaria integral, centrada en la persona, que garantice los recursos asistenciales más adecuados a sus necesidades”.
El objetivo es “lograr una atención sociosanitaria integral, eficiente, de calidad, con calidez y que tenga muy en cuenta la fragilidad de estos pacientes”.  ¡Qué bonito!  Yo de mayor quiero ser experto.

Hace menos semanas, en Cataluña se presenta con gran parafernalia un Plan interdepartamental de interacción de los servicios sanitarios y sociales.  Algo que "va más allá de la coordinación sociosanitaria", y que optimizará los recursos y las capacidades conjuntas y se elaborarán protocolos asistenciales comunes para establecer un modelo asistencial de calidad que coordine las actuaciones sanitarias de los diferentes dispositivos de ambas redes .


Aquí no queda la cosa.  La guinda se la lleva el Senado, ese adorno carísimo que nos hemos regalado los españoles (52 millones de Euros al año nos cuesta).  Allí se ha aprobado una iniciativa que insta al gobierno a   "diseñar y crear, en coordinación y consenso con todas las Comunidades Autónomas, así como con respeto absoluto de sus competencias, el espacio sociosanitario como un área de convergencia de servicios sociales y sanitarios, con el objetivo de proveer una cartera de servicios destinados a las personas dependientes y aquellas que, por causa de graves problemas de salud o limitaciones funcionales y/o de riesgo de carencias sociales, necesitan una atención sanitaria y social simultánea, coordinada y estable, ajustada al principio de continuidad de la atención".

¿En qué país viven los senadores?

Después de ver cómo la Ley de Dependencia ha fracasado, entre otras causas por la imposibilidad de que el gobierno del Estado coordine nada en absoluto, ¿Es posible que alguien crea que se puede poner en la misma frase las palabras "coordinación", "consenso" y "todas las Comunidades Autónomas", sin que el resultado se quede en poco más que un brindis al sol?

Al final el texto lo pactaron el PP, el PSOE y el grupo Entesa Catalana de Progrès.  Me los imagino discutiendo, transaccionando y consumiendo tiempo y tiempo.

Al final, supongo que todos se fueron tranquilos a sus casas pensando, "hoy me he ganado el sueldo".

Y la cordinación sociosanitaria...  "De eso tenemos que hablar algún día".