jueves, 4 de diciembre de 2014

UNOS DÍAS EN ASTURIAS HABLANDO DE GESTIÓN DE RESIDENCIAS

Esta semana he tenido dos bonitos días pasados por agua en Oviedo.  La administración del Principado de Asturias me ha invitado a impartir un curso de doce horas a directores de residencias geriátricas públicas de esa comunidad y ha sido un a experiencia verdaderamente gratificante.

Cualquiera que lea asiduamente este blog sabrá que, en mi opinión, la administración debería garantizar que las personas con necesidad de una residencia tuviera el derecho a acceder a una participando equitativamente en el pago.  Quién tendría que prestar el servicio es otro debate en el que considero que se debería hacer un estudio pormenorizado de lo que cuesta atender a un residente en una residencia pública de gestión directa, externalizada, concertada o privada con prestación económica vinculada.  Habría que tener en cuenta el nivel de calidad de servicio que prestan y poner en relación ambos ítems.  Después se debería hacer todo público y elegir el modelo que fuese más efectivo, eficaz y eficiente.

Una posible forma de hacerlo sería universalizar la prestación económica vinculada y que cada beneficiario, con su “cheque” fuese a comprar el servicio al proveedor que se lo ofreciese mejor y a mejor precio.  Ese “cheque servicio” debería ser, para las personas con menores recursos, el equivalente al precio que cobrase por la estancia completa la residencia más económica entre las acreditadas.

Las residencias públicas de gestión directa podrían tener un problema en ese modelo y es que, en muchas ocasiones prestan un servicio a mayor coste que las concertadas o las privadas. Como no tenemos el estudio del que hablaba, todavía no sabemos si la diferencia de coste está justificada.  Aún así, el cuadro que describo no estaría completo si no se habla de los profesionales que trabajan en las públicas, y durante este curso he tenido la ocasión de conocer a 12 que lo hacen como directores  y con los que he compartido unas horas intensas e interesantes.

El curso versaba sobre gestión de residencias y en el mismo hemos identificado a los protagonistas de la atención (residentes, familiares, profesionales, residencia y administración) intentando saber qué quiere cada uno, a qué aspira y que herramientas utiliza para conseguirlo.  Eso nos ha dado pie a hablar de cómo afrontar situaciones complejas y los conflictos que se generan.  Para ello he utilizado algunos casos prácticos en los que aparecen problemas entre el personal del  turno de día y de noche (el caso ha requerido la imaginación de los asistentes ya que en las residencias geriátricas públicas de Asturias aplican turnos rotativos); casos de malentendidos que se convierten en problemas y de residentes que entienden las cosas de forma diferente que el resto y acaban viviendo una situación incómoda si motivo.

Con algunos de los alumnos al final del curso
De allí hemos pasado a centrarnos en la responsabilidad que asume el director de una residencia para mayores en su trabajo lo que nos ha llevado a la complejidad que supone atender a residentes que no son ni “totalmente capaces” ni “totalmente incapaces” y tienen varios familiares diferentes que quieren cosas diferentes.
Como me pasa casi siempre la cosa me lleva a hablar de los nuevos modelos de atención centrados en la persona en las diferentes variantes que he visto en países europeos como los oasis deatención, la cultura del sí en residencias  o la Mayéutica.

Finalmente hemos estado hablando de buenas prácticas en una comunidad en la que hace unos años, la gestora de conocimiento de Inforesidencias.com, eai consultoría, colaboró en la redacción de los primeros manuales de buenas prácticas para centros de mayores y discapacitados.

Lo que he visto durante estos dos días es a un grupo de personas “automotivadas” que gestionan residencias de diferentes tamaños y que están siendo creativos en un entorno rígido en el que pueden plantear muy pocos cambios verdaderos en campos tan significativos como el de recursos humanos.  Me ha hecho gracia como han descubierto sin dificultad las pequeñas trampas que pongo en los casos prácticos para que den más de sí y cómo en muchos casos, cuando yo explicaba alguna anécdota que a mí me parecía curiosa, ellos, con su experiencia tenían otra que la superaba en originalidad.

Así, me han explicado varias iniciativas que llevan a cabo que me han parecido muy originales y mi consejo ha sido que las codifiquen como buenas prácticas y las empiecen a compartir entre ellos y con los demás.

Al final del curso, un pequeño examen.  Han aprobado todos, salvo los que no han venido a clase.


Ahora, sólo me queda esperar que algún día alguno de ellos me diga que el curso les ha servido para algo y poder volver algún día para hablar  a  las residencias geriátricas en Asturias.

Autor del post Josep de Martí

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