jueves, 5 de abril de 2018

Quince aspectos a tener en cuenta para elegir la mejor residencia de tercera edad


Elegir la mejor residencia de tercera edad (también conocidas como centro geriátrico, residencia de ancianos o de personas mayores) es algo que se tiene que hacer pocas cosas por lo que, siempre que uno se encuentra en esa situación la enfrenta como algo difícil.

Como la situación más común es que personas más jóvenes (hijos, normalmente) tengan que elegir la residencia de una persona mayor que no puede decidir por sí mismo, un primer consejo previo es llevar a cabo todo el proceso pensando en lo que pensamos la persona mayor habría elegido si pudiese.  Si resulta que esa persona está perfectamente bien de la cabeza, no caigamos en la tentación de apartarla del proceso de selección: debe participar en todo.


Lo mejor es empezar utilizando internet, concretamente un buscador como Inforesidencias.com donde podemos conocer precios, disponibilidad de plazas e incluso el nivel de transparencia de más de 600 residencias en toda España.  Esto nos puede hacer una primera selección  pero vale la pena dedicar algo más de tiempo y leer los siguientes criterios:


1. Averiguar si tengo derecho a recibir ayuda pública
Si estoy en situación de dependencia quizás tenga derecho a que la administración pague parte o todo el coste de estancia en la residencia de mayores. En ese caso la posibilidad de elección se reduce ya que la persona tendrá que ingresar en una residencia de tercera edad pública o concertada.  Recomendamos utilizar una Calculadora de la Dependencia para empezar y si sale que la persona tiene gran dependencia, acudir a la trabajadora social del ayuntamiento. 


2. Considerar si la persona alzheimer u otro tipo de demencia
Esto es muy importante ya que cuando elijamos residencia deberíamos tener en cuenta cuáles de las que visitemos ofrecen actividades, terapias o unidades específicas para personas que sufran deterioro cognitivo.  Conviene hablar con familiares de alguno de los residentes que sufran demencia para saber cómo es el día a día de estas personas en la residencia.


3.  ¿Cuánta importancia le doy a que la habitación sea individual?
En principio, todos preferiríamos vivir en una habitación individual que compartida.  A pesar de ello, vale la pena pensarlo bien, ver pros y contras, según cómo sea cada persona y ver qué oferta de habitaciones diferentes haga cada residencia.

4. No debemos quedarnos necesariamente con la primera residencia que visitemos.
Aunque la primera nos guste mucho, sería conveniente visitar dos o tres residencias de mayores diferentes antes de tomar la decisión así como intentar comparar punto por punto.

5. Consideremos la importancia de la ubicación
A casi todos nos gustaría seguir viviendo en un lugar que conocemos, cerca de nuestra familia y amigos.  Por eso resulta importante, siempre que sea posible, no alejarse mucho de los lugares que la persona conoce y reconoce.

6. Averigüemos el precio total de las residencias para mayores que visitemos. 
No todas las residencias cuestan lo mismo. Hay mucha variedad tanto de precio como de lo que éste incluye y no.  Vale la pena dedicar un tiempo durante la visita para preguntar lo que tendremos que afrontar como servicios complementarios.  Es normal que éstos incluyan peluquería o podología.

7.  Sistema de atención que ofrece la residencia.
En los últimos años están surgiendo modelos de atención diferentes.  Aunque todos buscan mejorar la calidad de vida de los residente, existen diferentes formas de hacerlo.  Siempre hay que hacer compatibles las necesidades y organización de la residencia con lo que quieren los residentes. La filosofía conocida como Atención Centrada en la Persona intenta que las preferencias de los residentes pasen por encima buscando más flexibilidad.  Es bueno preguntar cómo funciona el día a día de la residencia que se visita.

8. Preguntar qué política tiene la residencia sobre uso de contenciones
Durante mucho tiempo las residencias han utilizado sujeciones y contenciones para evitar que las personas mayores frágiles se caigan.  Sin embargo en los últimos años, cada vez hay más centros que buscan reducir su uso e incluso eliminarlas del todo.  Es algo que vale la pena preguntar.

9.  Qué  horario de visitas tiene la residencia ¿Es flexible?
Aunque lo ideal sería que no hubiese un horario determinado sino que se pudiera ir a cualquier hora, no todas las residencias son tan flexibles.  Hay que preguntarlo y tenerlo en cuenta.

10. Cómo se come en la residencia
Uno de los placeres que se mantienen durante más tiempo es el de disfrutar de la comida. No lo olvidemos.  Por eso conviene saber cómo se cocina en la residencia.  No sólo si la comida es adecuada a las enfermedades que se tengan sino también si la presentación es apetitosa y si la persona puede elegir algo. Preguntemos si se cocina en el propio centro y si nos dejan probar algo de la comida. 

11.  Apariencia de la residencia. Las instalaciones.
 Un buen consejo es recorrer las instalaciones de la residencia arrastrando los pies, con los puños cerrados y con los ojos entornados.  Con eso simularemos un poco las dificultades de quien tiene muchos años.  En una buena residencia no hay escalones sueltos que nos pudieran hacer caer; todo puede manipularse aunque no podamos abrir y cerrar las manos con facilidad y los espacios están bien iluminados.
Fijémonos en que los espacios sean amplios y cómodos pero, sobre todo, si son adecuados.

12.  Mobiliario y ayudas técnicas
Es el complemento al punto anterior.  El mobiliario del centro debe ser a la vez práctico, cómodo y hogareño.  La residencia no es ni un hotel ni un hospital aunque sí debe ser cómodo y seguro.  Valoremos el mantenimiento del equipamiento y comprobemos que el centro dispone de grúas, sillas de ruedas, caminadores y otras ayudas técnicas para quien las necesite. el estado del mobiliario y las ayudas técnicas de las que disponen también ayudará a mejorar el  confort y el bienestar.

13. Preguntemos sobre los profesionales que trabajan en la residencia.
Mientras visitamos las residencias debemos observar cuántas personas hay trabajando en el centro. Qué perfiles tienen (¿Veo a enfermeras, fisioterapeutas, profesionales llevando a cabo alguna ctividad?).  Podemos preguntar cuántos profesionales trabajan en la residencia.  Eso nos permitirá comparar entre centros.  No tengamos vergüenza, hay que preguntar y valorar las respuestas y cómo reacciona quien nos atiende a las preguntas.

14. Cómo es el  ambiente.
Una residencia es un “lugar de vida” en el que se establecen relaciones personales.  Sólo hace falta quedarse quieto en un rincón y mirar durante cinco minutos.  Notaremos el clima existente. Cómo son las relaciones, cómo hablan los empleados con los residentes, éstos entre ellos e incluso los familiares.  Imaginémonos viviendo allí.  Es muy importante que detectemos respeto, sobre todo hacia aquellos que no pueden decir qué quieren.

15. Cómo se solucionan los problemas cuando surgen
Aunque cuesta pensar en ello cuando estamos buscando la residencia adecuada, hay que considerar que es posible que un día surjan discrepancias o incluso problemas.  Preguntemos por adelantado cómo se actúa ante esas posibles discrepancias.

Si tenemos todas estas cosas en cuenta pude resultarnos algo más fácil elegir entre las diferentes residencias que vayamos a visitar.